Habló sobre cinco principios fundamentales para esta transición:
1° “Abandonar los combustibles fósiles no es solo una decisión técnica, es una decisión moral. No estamos hablando solo de energía, estamos hablando de justicia”. Es igual que cuando se habla de la explotación minera: no se trata sólo de economía, se trata de la Vida de nuestra gente, de la salvación de nuestra Casa Común.
2° Señaló que “existe una deuda ecológica. La causa un sistema que hace que los países más pobres paguen más por sus deudas que lo que reciben para enfrentar la crisis climática”. Mientras no tengamos esto presente, seguiremos engañándonos con el aumento del PIB y crecimiento económico.
3° “No podemos caer en engaños. No toda solución es verdadera solución. Cambiar petróleo por otros extractivismos, o reducir todo a mercados de carbono, no resuelve el problema, solo lo disfraza”. Es cierto que Panamá tiene riqueza de minerales, pero en una franja de tierra tan pequeña, explotar minerales a cielo abierto -aunque no sea petróleo- causa daños irreversibles, causa muerte.
4° “Necesitamos instrumentos concretos. Por eso apoyamos el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, porque la fe, cuando es auténtica, se traduce en decisiones”. Hay que reorientar el sistema de gestión de la tierra y ambiente en Panamá.
5° Planteó un cambio de vida: “Necesitamos un cambio de estilo de vida. La sobriedad no es pobreza, es libertad. El buen vivir no es atraso, es humanidad”. Ese cambio debe reflejarse en las escuelas, en las familias, en las comunidades, en las iglesias…