¿Qué se puede decir ante tal barbaridad? No sé, se me acaban los calificativos. En muchas ocasiones, los llamados “ministros de seguridad” de los países, no son grandes humanistas ni mucho menos. Muchos son matones engrandecidos por el poder, como es el caso de Panamá. Pero el caso del señor Ben-Gvir supera todos los límites.
Lo peor no es la frase, sino que esas frases son la fuente de otras barbaridades que el mundo ha visto y ha callado: Por ejemplo, el asesinato -con alevosía, ventaja y diurnidad- de más de 120 niñas (155 civiles) en una escuela en Irán (Minab), por misiles disparados por EE.UU. con la anuencia -por supuesto- de Israel. Al principio, negaron; ahora, ante las evidencias y denuncias, aceptan que fue un “error colateral” (¡!!!!). ¿En qué manual infernal se especifican estas cosas? Pero ahí no acaba todo: en Gaza (2024), Hind Rajab, niña de cinco años, atrapada en el auto bombardeado en el que iba, pidió ayuda, llegó una ambulancia y… fueron destruidas por el ejército de Israel. ¡La ambulancia y el auto tenían 335 balas incrustadas! Sabían lo que estaban haciendo y ahora, dos años después, lo aceptan. ¿QUÉ VA A PASAR? Supongo que nada. Dicen que habrá “investigación”, suena a burla.
Pero esto no nos exime de reflexionar:
+ ¿Significan algo estas barbaridades para nuestra conciencia de cristianos?
+ ¿Seguimos siendo “amigos” del Estado de Israel, apoyando sus políticas, alabando a sus genocidas, callando sus crímenes?
+ ¿Nos vamos a quedar como espectadores gritones y nada más?
+ ¿Qué hacemos como docentes para denunciar estas barbaridades?
+ ¿Qué decimos en nuestras iglesias para ser eco de este dolor inmenso?
+ ¿Qué HACEMOS para impedir que sigamos cayendo en la estupidez absurda de tantos crímenes?