Para empezar, todo comenzó muy, pero muy mal: le entregaron un premio “de paz” a un señor que se distingue como el mayor guerrerista de la actualidad. ¿Qué sentido tiene eso? Mal augurio.
A continuación, empezó el escándalo de los precios. El colmo es que hasta el capo del negocio (el “premiado de la paz”) se quejó de esos altos precios. Sin embargo, la gente ha ido y ha pagado. ¿Tanto fanatiza el futbol que nos hace gastar lo que no tenemos?
Lo siguiente fue el ambiente: todo es mercancía, todo es negocio, todo es mercado, millones para unos y millones para otros; el juego es secundario.
Luego, detalles burdos y asquerosos como el “premiado” pidiendo que quiten una tarjeta roja a un jugador de EEUU… y ¡la quitan! Después de eso, ninguna legalidad vale, el juego quedó al azar, al mejor postor, mataron el futbol. O bien cuando le anulan un gol válido a Croacia. O cuando las autoridades maltratan e insultan a jugadores de Irán, Argelia y otros.
Por último, una reflexión: Llama la atención cómo en países europeos militan jugadores que proceden claramente de raíces africanas. Nadie lo señala porque es “políticamente incorrecto”, hasta que un político español, siempre desorientado, dijo que Francia tenía muy bueno jugadores, pero no eran “franceses”. Del presidente Macron para abajo, no hubo quien no le dijera racista, xenófobo y de más linduras a este político. Pero, veamos, este político no deja de tener razón: Europa rechaza la inmigración africana por múltiples razones, incluso el Mediterráneo ha sido señalado como cementerio de africanos, pero resulta que cuando son buenos futbolistas, esos sí son bien recibidos, acogidos, reconocidos como ciudadanos, aclamados como representantes de la patria. Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica, Países Bajos, que se hartaron de robar la riqueza de África, que han recibido a regañadientes a cierto número de migrantes y han rechazado a la mayoría, ahora “visten de patria” a los hijos de quienes empobrecieron. ¿No es absurdo esto? ¿No es razón suficiente para rechazar el mundial como escaparate de vil explotación? No sé, quizás vivo en otro planeta… Por lo pronto, no he visto ningún juego, no me dejo comprar por el mafioso negociante Infantino.