¿Y la “auditoría integral”? En primer lugar, no fue integral porque hubo aspectos que no fueron investigados ni evaluados. Por ejemplo, casi nadie sabe que, dentro del territorio ocupado por Minera Panamá, viven nueve comunidades indígenas ngäbe que llegaron a esos lugares hace 40-60 años buscando tierras para producir. Además, son comunidades que están casi prisioneras en el territorio porque sólo les permiten salir o entrar al área dos días a la semana, previa presentación de un carnet (entregado por la Minera, obviamente). ¿Y si uno se enferma? Pues se aguanta hasta que tenga permiso. Pero ahí no termina la humillación. Hay comunidades que fueron amenazadas con destruirlas si no abandonaban el área. De hecho, la “policía minera” (sí, tienen una “policía”) quemó dos casas en una comunidad y golpeó a dos comuneros. Se hizo la denuncia y no ha pasado nada. ¿Esto fue auditado? Al fin y al cabo, las personas están primero que cualquier mina, ¿o no?
Otros asuntos no auditados o mal auditados son: ¿Cómo están las aguas subterráneas? ¿Cuánto es el uso real del agua en el funcionamiento de la mina? Si la reacción del oxígeno con el cobre es un hecho que produce contaminación, ¿por qué se habla sólo de “riesgos”, de “podría”, de “es posible”.
Por último, muchos afirman que la mina va a ser retomada por el gobierno como empresa “mixta” que va a recuperar “miles” de empleos y dan a entender que así se resolverá el grave desempleo. Pregunto: el costo de destrucción del ambiente, de humillación de seres humanos, de daños irreversibles a la población y ambiente, ¿compensan los millones que supuestamente van a recibir y los empleos que llegarán? ¿Por qué explotar la mina si con el turismo se consigue más empleos y más millones para el país?