La mayoría del pueblo bugle (así, sin tilde, porque el fonema ‘é’ no existe en la escritura del idioma buglere) habita -en su mayoría- en la llamada región “Ñö Kribo”, de la comarca Ngäbe-Bugle y en amplias zonas de los distritos de Santa Fe, Cañazas y Las Palmas, de Veraguas. Se calcula (según el censo de 2023) que unos 13 mil bugle viven dentro de la CNgB y alrededor de 25 mil en el país.
En Veraguas, añaden a su pobreza actual, el hecho de no vivir dentro de la comarca, por tanto, no están amparados por la ley especial que rige ahí y están expuestos a la depredación de sus tierras por cualquier “poderoso” que compre leyes o funcionarios. De hecho, la carretera a Calovébora y los diversos proyectos que se han hecho y se planean hacer en esas áreas, no han sido consultados con la población.
Pero los bugle no son los únicos “invisibles” en Panamá. También existen otros tres pueblos indígenas (naso-tjerdi, bribri y wounaan) que habitan en varios territorios del país. Se habla de unos 7 mil naso, 800 bribri y 11 mil wounaan. Con esos números, prácticamente no son importantes para los presupuestos estatales. Según la Unesco, una etnia con menos de 30 mil hablantes de su idioma, está en peligro de extinción como tal. Y si permanecen como invisibles, mayor peligro todavía.
Son pueblos con identidad propia, idiomas propios, culturas y cosmovisiones, historia y un aporte a la nación panameña, pero… Son considerados más como un problema que como una riqueza. ¿Son parte del curriculum educativo en Panamá? He preguntado en varios grupos cuántos pueblos indígenas hay en Panamá y -sin falta- en ninguno han sabido decir que son siete pueblos y mucho menos sus nombres. ¿Hay o no hay racismo? ¿Hay o no discriminación?